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Bienvenidos a nuestra lista de "Enseñanzas Católicas" El Infierno
¿Existirá realmente el Infierno?

Es de vital importancia para las personas tener una creencia bien definida y segura de lo que es el Infierno. ¿Por qué? Porque solo el temor a este, puede hacer volver al buen camino a muchas almas.
En efecto, hay solo 2 razones por las cuales el hombre evita el pecado: Por amor a Dios y por temor al Infierno. Esta claro que quien no ama a Dios no evita el pecado, pues si lo amará trataría de no ofenderlo, siendo así no será el amor a Dios lo que lo salve sino el temor de condenarse. Pero si no ama a Dios ni creé en el Infierno, entonces no habrá nada que lo saque de su estado de pecado, nada que lo libre de su perdición eterna.
¿Cuántas personas alejadas de Dios deben su conversión solo por temor al infierno? ¡Muchisímas! ¿Cuántas personas a punto de morir solo por no condenarse llaman a un sacerdote para confésarse y así mueren tranquilas y reconciliadas con Dios?.. Por eso bien se dice que la creencia en el Infierno es muchas veces la puerta del Cielo.
Mi querido hermano:
"Si amamos a nuestro prójimo, es nuestro deber advertir y ayudar a toda persona que este camino hacía él, así como convencer y enseñar a las personas que tienen una idea equivocada sobre éste."
¿Qué les decimos a los que dicen: Yo no creo en el Infierno?
Hay del Infierno tanta ignorancia, todavía peor, ideas tan equivocadas, tan absurdas y fuera de razón que no es de extrañar que haya gente que oyéndolas nos puedan decir: Yo no creo en el infierno. En cierto modo, esta actitud es explicable por ciertas razones, pero no lo es la de aquéllos que quieran simplemente aferrandóse a éstas el no preocuparse más por él.
Sin deténernos por ahora a pensar que cosas ó no habrá en el Infierno ó si es real ó no, el hecho de pensar que será un súplicio tan horrendo, tan aterrador y espantoso que tendrán que sufrir eternamente los pecadores que mueran SIN ARREPENTIRSE, que bien valdría la pena darle un poco de consideración, ¿No lo cree?... Por ejemplo: Si alguién digno de confianza viniéra tratando de advertirnos de un gravisímo peligro que corriéramos, ¡necios y tontos seríamos de todo punto sino lo escucharámos!
No solamente la Iglesia Católica que se considera como una de las instituciones más serias, prestigiadas y poderosas del mundo apoya esta creéncia, sino todas las demás religiones nos advierten sobre este peligro, además igual que la creencia en Dios, el hombre en todas las epócas y tiempos del mundo han creído en algún tipo de castigo después de la muerte. Si sumamos a esto el que los hombres más sabios e inteligentes del mundo, filósofos y teólogos que todo lo escuadriñan y profundizán en los ¿por qué? de la existencia y de las cosas (tales como: Isaac Newton, San Agustín, Miguel Angel, Pasteúr, Kepler,Edison, etc.) han llegado a la conclusión de que hay un infierno, quiere decir que no debe ser tan tonta la idea de creer en él ¿verdad?.. Debémos indágar entonces cuales son las razones que han llevado a tanta gente a creer en él, pero si luego de profundizar y análizar cuidadosamente dichas razones se llega a deducir que no hay tal infierno, bien se puede vivir siguiendo sus tendencias. Más si por alguna razón hallamos la más pequeñita posibilidad de que éste exista, pensando en lo terrible que será, ¡bien valdría la pena esfórzarse para no caer en él!... Si la gran mayoría del mundo ha creído en el infierno, tendríamos que ser unos locos o unos tontos necios para pensar que todo el mundo está mal y nosotros somos los únicos que estamos bien (eso es lo que se llama la verdad de sentido común).
También por Maldad se niega el Infierno.
No solo por ignorancia se niega el infierno, los malvados que ven que la creencia del infierno va en contra de sus inmoralidades, niegan rotundamente su existencia y aún mas, para darse más valor tratan de convencer a todo el mundo que no existe, pues ellos quieren que no haya infierno, ya que si lo hubiéra, saben bien que sería para ellos. Hacen lo que los cobardes en la obscuridad de la noche, que cantan lo más fuerte que pueden para aturdirse a sí mismos y no sentir tanto el miedo que los invade.
"Bueno, creo en el Infierno pero no que sea Eterno"
Eso sería mas bien creer en el purgatorio, pues lo que los distingue es la eternidad de las penas. El Infierno tiene que ser necesariamente eterno debido a las siguientes causas:
1-Dios es eternamente misericordioso, pero ante todo es eternamente justo. Al ser justo debe forzosamente premiar eternamente al que guarda sus mandamientos y castigar eternamente al que los infrínge, de lo contrario, ¿Qué clasé de justicia sería esa? Si el no castiga al pecador que lo desobedece de la misma forma que premia al que lo obedece sería un legislador injusto.
2-Dios es creador y no creatura, tiene todo derecho sobre su creación y si no castiga al que infrínge sus leyes sería un legislador sin autoridad y de papel.
3-El Pecado Mortal que es el que nos llevá al infierno, poseé una malicia infinita, pues es un desprecio consciente y grave a Dios. El que peca mortalmente a tomado la desición de permanecer en el pecado sin importarle las consecuencias, al rechasar a Dios que es eterno de esa manera, se le debe de castigar de la misma forma: etérnamente. Tratáremos de explicar esto con un ejemplo: Si en este mundo los delitos graves contra la patria o el Rey se castigan especialmente con el destiérro, séparando así al ofensor de la sociedad para siempre, si ese individúo tuviéra la facultad de vivir eternamente, eternamente sería destérrado. Lo mismo sucede con Dios pero a nivel de la eternidad.
4-La culpabilidad y mancha del pecado durará por siempre y no se borrará sino con el arrepéntimiento y la Gracia, la cuál no se da después de la muerte.
-¿Y no podría Dios perdonar una alma que ya haya sufrido demasiado?-
Dios perdonaría a el alma si ella se arrepintiése en vida, en el infierno no hay lugar para el arrepentimiento. Al morir la decisión del hombre quedá fija en el bien o el mal, siendo así su destino en la eternidad. Bastánte tiempo concéde Dios en esta vida para arrepéntirse y si no lo apróvechamos no es culpa de Dios, sino nuestra (Mat 25:13).
-¿Pero como va a ser posible que baste un solo pecado mortal de un instánte para condenarse por toda una eternidad?-
Como ya se dijo, un pecado mortal es una ofensa grave que se hace a Dios voluntaria y conscientemente. ¿Cómo va a perdonar Dios a quién voluntariamente y sabiéndo bien lo que hace lo ofende gravemente? Además no importa el tiempo que haya durado ese pecado sino la gravedad de la ofensa. Por ejemplo: Si yo voy a solicitar una oportunidad para entrar a una prestigiada institución y repruebo el examén negándome así la oportunidad de poder ingresar para toda la vida, sería tonto el que yo dijerá: ¿Por qué no me pueden dar ese empleo solo por que no supé contestar unas cuantas preguntas?- El problema no fué el tiempo que duró el examén, sino que durante el mismo yo demostré ineptitud para poder obtenerlo. Lo mismo pasa con la eternidad, no importa el tiempo de la prueba en esta vida sino que durante ella no podamos mantenernos fieles a Dios.
-Hay todavía el mejor argumento de la eternidad y existencia de las penas del Infierno, las enseñanzas de la Palabra de Dios-
Ntro. Sr. Jesucristo nos enseña y advierte de su existencia, si decimos que creémos en él, forzosamente debemos creer en el Infierno. Algunas personas dicen que no existe ya que Jesús nunca nos habló de él, pero al comprobarséles dicen que solo se refería a él en sentido figurado o que solo lo hacía en su deseo por sacárnos del pecado, sin que éste fuera cierto. Esto es tan equivocado como para pensar que Jesús defendería una mentira así, además bien lo dice San Pablo: "Dios no miente jamás"(Tito 1:2). Si de verdad no existierá el Infierno, ¿PARA QUE VINO JESUS ENTONCES, A SALVARNOS DE QUE? y estándo aquí, ¿por qué se empeñaría tanto en apartar a los malos del pecado aún a costa de su propia vida?....
Para refrúctar estas palabras podemos ver las siguientes citas: Mat 13:40-43, Mat 25:41, Apoc 20:10 y Luc 16:22-31. En todas esas citas Jesús se refiére al infierno sin vacilaciones ni metáforas. Cuando léemos en Lucas la historia de Lázaro y el rico, nos damos cuenta de la claridad de las palabras de Jesús. El rico una vez muerto sigue sufriendo en un lugar donde esta cubierto por llamas y tormentos (cosa que nos demuestra claramente una vida más allá de la muerte a lo que muchos se aférran que no existe) y nos enseña la actitud que debemos tomar en está vida para no llegar a caer nunca a ese lugar.
¿Cómo puede ser que Dios siéndo tan bueno haya creado el Infierno?
Esa es otra expresión similar a los que dicen:"Dios es tan bueno para condenarme." Los que usan esas expresiones para negar el infierno tienen un concépto muy equivocado de lo que es la bondad, ellos creén que la bondad consiste en dejar pasar todo por malvado que séa, tal como una madre que tiene un hijo desobediente y caprichoso y en vez de corregirlo lo aplaúde y le celebra sus maldades. La bondad ante todo exige justicia, dar a cada quien según sus obras (Salmo 62:12)
La Bondad infínita de Dios consiste antes que todo en su gran misericordia, en perdonar al pecador por mas negras que sean sus faltas las veces que sean mientras se arrepienta de corazón y lo hagá en vida, para eso mando a su hijo quién dió su vida en lugar nuestro y lo dejó sufrir toda clase de tormentos(Jn 3:16) ¿Qué más puede hacer Dios por nosotros? Mas si aún asi no aceptamos su perdón arrepintiéndonos, ¿PUEDE DIOS PERDONARNOS A LA FUERZA? ¡Claro que no!
-Los negadores del Infierno dicen: Si un padre humano, pecador e imperfecto no castigaría con la pena de muerte a un hijo, ¿Cómo es que Dios siendo eternamente bueno nos castigue con el infierno que es mucho peor?-
Para empezar no es válida la comparación, ya que el padre humano no tiene derecho para atentar contra la vida de su hijo, en cambió Dios tiene derechos ilimitados sobre sus creaturas. Pero digámos que ese padre humano tiene un hijo que a pesar de todos los consejos, amor y correcciones que se le han dado es desobediente, vicioso, malagradecido, ratero, trasnochador, criminal y su maldad llega al grado de abusar de su hermanita de 5 o 6 años causandóle la muerte mientras está drogado, y al saberlo su padre trata de reprénderlo pero en vez de que este muestre señas de arrepentimiento, se enfrenta al padre lo insulta y abofetéa ¿No sería esto razón suficiente para que el padre por bueno que sea y por más que ame a su hijo lo corra de su casa? Y que no se confórme solo con esto, que hasta lo máldiga y lo desherede?... Pues lo mismo hará Dios al pecador no arrepéntido, que en vez de sentir dolor por sus faltas, ofénde y rechaza a Dios sin ningún remordimiento.
Bueno y si Dios sabe quienes se condenarán, ¿para que los crea?
En Gen1:28 Dios dijo al hombre y a la mujer: "Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla," al decir estas palabras vemos que hay un significado especial detrás de ellas: cuando Dios dió la orden de poblar la tierra a Adán y a Eva con sus hijos, en ese mismo momento Dios pensó en todos y cada uno de nosotros, en todas las generaciones, desde la primera hasta la última incluyéndonos a usted y a mí. Registro nuestros nombres y personas en su mente, el plan del Señor entonces era que fuéramos felices para siempre con él. Esto lo podemos comprobar en Jer 1:4 cuando Dios le hacé ver a Jeremías que aún antes de que el naciera y fuera formado él ya lo conocía. Sin embargo al desobedecer a Dios, el hombre adquirió así la posibilidad de quedar condenado por sus propias culpas y no por culpa de Dios. Si Dios aún sabiendo que te puedes condenar te crea, es porque el no puede dar marcha atrás a lo que eran sus designios, y si su designio era crearte desde un principio para que fueras feliz junto a él, el te crea pero tu decides si te condenás ó no. Un ejemplo podría ser: Si yo voy caminando por la calle y veo que una persona se apróxima a mí, de repente yo decido abofetearla, yo sé que esa persona me abofeteará también o me agredirá casi por seguro, más esa persona será quién decide si lo hace ó no aún cuando yo crea que lo hará. Ella va a tener la oportunidad de elegir que hacer aún cuando yo sepa casi por seguro el resultado de mi acción.
Algo similar es el hecho de que Dios siga creándo a los hombres aún cuando ellos puedan alcanzar la condenación, puesto que los designios de Dios no cambian, somos nosotros quienes decidimos hacerlos cambiar ó no. Además Dios no creo máquinas a las cuáles les ordenaría debes hacer lo que yo te mando, el nos dió la capacidad del libre albeldrío para decidir nuestro camino, si el hombre no tuvierá la oportunidad de salvarse ó condenarse, ¿Qué clase de libertad de elección nos habría dado Dios?
¿Cuál es el concepto de la Iglesia sobre las penas del Infierno?
El concepto de la Iglesia Católica sobre las penas del Infierno es concreto. Veámos Mat 25:41:
"Al mismo tiempo dirá a los que están a la izquierda: Apartáos de mí malditos, id al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles"
1-En esta sola frase dicha por Jesús podemos darnos una idea de la magnitud de las penas del infierno, primero que todo dice: "Apartáos de mí" he aquí el primer y más grande sufrimiento del infierno, la pérdida total y absoluta de Dios el no poder nunca volver a gozar de él, de su amor, de su creación, de su paz por siempre. En esta vida por mas pecador que séa un hombre puede gozar de las obras de Dios, por ejemplo: un bello paisaje, un lindo amanecer, un aire fresco que respirar, un paseo por la playa, una agradable compañía, etc. en el infierno no habrá nada que pueda venir de Dios, todo a nuestro alrededor será solo perdición, podredumbre, tinieblas, desolación, destrucción, angustias, etc. Las personas buenas que en esta vida han experimentado el amor de Dios podrán darse una idea aunque sea lejana de lo que será la pérdida total de Dios, pero alguien que ha vivído siempre en el pecado, que no se preocupa por conocer de Dios y que no ha experimentado nunca su amor, no sabrá de que se tratara dicha pérdida ya que nunca la ha sentido. Más al momento de la muerte cuando pase a la eternidad, se le abrirán los ojos del alma y se dará cuenta entonces del infinito bien que hay en Dios, y sabrá que solo en él su alma puede hallar verdadera paz y felicidad, pues no es una felicidad humana sino una felicidad inefable e infínita y desconocida en este mundo, es la felicidad de Dios, y ve que esa felicidad la ha pérdido para siempre. ¡Que desilución!... Un cargo de conciencia terrible azotará al pecador por toda la eternidad al saber que pudo haber sido feliz por siempre pero dejó ir esa oportunidad.
Quien haya tenido la pena de por una torpeza o un descuido haber pérdido la ocasión de hacer un gran negocio, salvar la vida de un ser querido, casarse con alguien de quién se estaba profundamente enámorado, podrá darse una idea del sufrimiento que llevarán consigo los condenados al ver que por nada perdieron la gran oportunidad de ser felices por la eternidad.
2-Pero en la sentencia de Dios no solamente hay separación, ¡hay maldición! Y no una maldición cualquiera, sino la maldición del Dios todopoderoso.... Si en este mundo cualquier persona se estremece de temor al llegar a ser maldito por su padre humano, imáginese usted, ¿que será el ser maldito por Dios?, el creador de todas las cosas, el que es alfa y omega, ¡el Señor del universo! Esa maldición que penetra el alma del pecador como penetrará su humanidad entera el día del juicio, que se infiltrará por cada poro, por cada parte de su ser, y que circulará por sus venas hasta llegar al hueso, y de ahí hasta el alma misma! ¡Que terrible!... La inteligencia que es un don especial que Dios ha dado a los hombres quedará maldita para siempre, el hombre ya no podrá usar su inteligencia para nada bueno sino solo para la maldad. El sentimiento, que es una facultad del alma que lleva al hombre irresistiblemente a amar (ya sea lo bueno o lo malo) quedará maldita por siempre, el hombre ya no podrá volver a amar jamás ya nada, ni aunque lo deseará, solamente odiar y ser odiado. La conciencia que es otro don que Dios ha dado al hombre estará maldita para siempre, dejando en ella un vacío enórme y un sentimiento de reproche hacía ti mismo por haberle fallado a Dios. Y el peor de todos, el haber sido dejádo de amar por Cristo, ese Cristo que fue capaz de darlo todo por él, hasta el punto de volverse hombre, padecer y morir por él para que se arrepintiéra, ha dejado de amar al repróbo por siempre. ¿Podrá haber peor condena que esa?
3-"Id al fuego eterno." Además de las penas anteriores, el condenado tendrá que sufrir otra pena más: ¡el fuego eterno! Aunque la Iglesia no ha definido aún nada claro respecto a los tormentos causados por este fuego, está fuera de duda que se trate de un fuego metafórico o simbólico, ya que cuando vemos en la Biblia el término de "fuego" refiriéndose al infierno, se usan siempre las palabras más claras y terminantes respecto a él. Este fuego, no será nada como el fuego que conocemos aquí en la tierra, pues a diferencia de esté es que no consumirá, pero tendrá aún mayor intensidad que el terrestre, ya que nunca se extingurá y causará tormentos catástroficos a el alma (Mat 3:12, 5:22, 18:9)
4- Y por sí fuera poco, el condenado tendrá que sufrir algo más, ¡la horrenda compañía de Satanas y los demás demonios! Lo diferente es que esta vez se dejarán ver tal y como son, ya no bajo las apariencias de los placeres mundanos como el dinero, la pornografía, etc. sino con toda su maldad y perversidad. Si en una cárcel mundana, la compañía de crimínales y pervertidos puede ser un martirío para los demás presos, ¡imáginese cuál abrumadora será la compañía de Satanas y los demás demonios que son la causa principal de todos los males del mundo!...
Además de todas estás terribles penalidades hay otros tormentos metafóricos en el infierno de los que se hablan en la Biblia: el gusano que nunca muere, el hielo, las tinieblas, las inmundicias, el llanto, la privación de toda esperanza y todo bien.
Así mismo, sabemos de acuerdo a la doctrina de la Iglesia que en sí las penas del infierno son igual para todos los condenados en cuánto a su duración, pero son desiguales en cuánto a su intensidad. De acuerdo a la Escritura: "Dios dará a cada uno según sus obras"(Mat 16:27, Salm 62:12). Hay pues en el infierno diferentes grados de sufrimientos para los distintos grados de culpabilidad, habrá pues en él pecadores que tengan que sufrir mucho más que otros debido a la cantidad y gravedad de pecados cometidos. Por eso nunca es bueno acumular pecados aún si se vive en pecado mortal, ya que por cada uno correspóndera un mayor castigo en la otra vida.
¿En dónde se encuentra el Infierno?
Aunque algunos santos han tenido visiones del sitio del infierno, aún la iglesia no ha sido definido completamente si se trata de un lugar ó solo del estado desgraciado del alma condenada, pero el sentir más general es que éste es las 2 cosas a la vez.
He aquí una descripción breve sobre la visión que tuvo Sta. Faustina de la Divina Misericordia acerca del infierno:
# 741 - Diario. La Divina Misericordia en mi alma. Santa Faustina Kowalska.
"Hoy he estado en los abismos del infierno, conducida por un ángel. Es un lugar de grandes tormentos, ¡qué espantosamente grande es su extensión! Los tipos de tormentos que he visto: el primer tormento que constituye el infierno, es la pérdida de Dios; el segundo, el continuo remordimiento de conciencia; el tercero, aquel destino no cambiará jamás; el cuarto tormento, es el fuego que penetrará al alma, pero no la aniquilará, es un tormento terrible, es un fuego puramente espiritual, incendiado por la ira divina; el quinto tormento, es la oscuridad permanente, un horrible, sofocante olor; y a pesar de la oscuridad los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo; el sexto tormento, es la compañía continua de Satanás; el séptimo tormento, es una desesperación tremenda, el odio a Dios, las imprecaciones, las maldiciones, las blasfemias. Estos son los tormentos que todos los condenados padecen juntos, pero no es el fin de los tormentos. Hay tormentos particulares para distintas almas, que son los tormentos de los sentidos: cada alma es atormentada de modo tremendo e indescriptible con lo que ha pecado. Hay horribles calabozos, abismos de tormentos donde un tormento se diferencia del otro. Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ése será atormentado por toda la eternidad. Lo escribo por orden de Dios para que ningún alma se excuse diciendo que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es.
Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el infierno existe. Ahora no puedo hablar de ello, tengo la orden de dejarlo por escrito. Los demonios me tenían un gran odio, pero por orden de Dios tuvieron que obedecerme. Lo que he escrito es una débil sombra de las cosas que he visto. He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existe. Cuando volví en mí no pude reponerme del espanto, qué terriblemente sufren allí las almas. Por eso ruego con más ardor todavía por la conversión de los pecadores, invoco intensamente la misericordia de Dios para ellos. Oh Jesús mío, prefiero agonizar en los más grandes tormentos hasta el fin del mundo, que ofenderte con el menor pecado".
Santa Faustina de la Divina Misericordia fue una monja polaca que nació el 25 de agosto de 1905 y fue canonizada santa el 30 de Abril del 2000. Durante su vida experimento diferentes revelaciones de Dios las cuales se conservaron en su diario, el cual se llama el diario de la Divina Misericordia. Así como Sta. Faustina nos habla acerca de los tormentos del infierno, existen muchos otros santos a los que Dios les ha permitido tener revelaciones del infierno y ninguno ha vuelto a ser el mismo después de ellas. Esta es una prueba más de que el infierno existe y no solo como un sitio, sino también como un estado desgraciado de las almas.
¿Que sabemos acerca de quiénes están ya en el Infierno?
Según la doctrina de la Iglesia, no podemos estar nunca 100% seguros de que personas están ya en el infierno. Es verdad que quien muere en pecado mortal ira irremediablemente a él, pero aún si sabemos de alguien que haya estado pecando gravemente no podemos saber si lo hizo consciente y con plena libertad como se requiere para que haya pecado mortal. Y aún si supiéramos todo lo anterior, no es fácil determinar con seguridad si en el último instánte de su vida la Gracia de Dios alcanzó a aquel pecador y su alma arrepéntida se volvió hacia él. Tal como sucedió con aquél ladrón que al borde de la muerte en la cruz, alcanzó la salvación debido a su arrepentimiento y aceptación a Cristo (Luc 23:40-43).
Al ver esto podemos deducir 2 cosas:
1-Que no debemos negar nuestras oraciones, sacrificios, votos y buenas obras en gral. por el alma de alguien que pensemos que se condenó.
2-Que no podemos estar seguros en cuanto a la cantidad o proporción del número de condenados.
Pues bien es verdad que de acuerdo a nuestra doctrina no podemos saber que personas están ya en el infierno, más si podemos saber que personas van camino hacia él:
Van por supuesto camino al infierno los que no creén en él, ya que al no creer que exista no harán nada para librarse de él. También van camino a él las personas que tienen relaciones sexuales antes de su "MATRIMONIO POR LA IGLESIA"(fornicación) ó que una vez casadas las tienen con alguién que no es su cónyugue, los homosexuales y lesbianas, los que abusan de los niños y los que solo buscan el placer, los asesinos y criminales, los hechiceros y supersticiosos, los mentirosos y los que jurán en falso, los aváros, los ladrones, los soberbios y altáneros, los chismosos, los idólatras, los que no tienen nunca bastante, los borrachos y viciosos, los que maldicen a sus padres, los que no respetán ni a Dios ni la religión, los hipócritas y todos los que se aprovechán de los demás no heredarán el reino de Dios (1Cor 6:9-11, 1Tim 1:9-10, Apoc 21:8).
Verdaderamente todas, todas estas pobres gentes van camino al infierno. Felizmente para ellas aún no han llegado a él. Quiera Dios que esta enseñanza y su bendita gracia toquen sus corazónes para que humildemente se conviertan antes que prefieran sufrir por la eternidad este tremendo suplicio. ¡Ay de ellos! El camino que coduce al infierno es tan ancho, tan cómodo, tan engañosamente lindo, que una vez tomado basta solo con dejarsé llevar por él (Mat 7:13)
¿Cómo podemos evitar el caer en el infierno?
Luego de haber visto todo lo anterior, podemos concluir con algunos pasos prácticos para poder librarnos de este mal.
1-Primero que nada debemos convencérnos de la existencia del infierno y sus tormentos, para así hacer hasta lo imposible por no caer en él. Aún si hubiera dudas sobre su existencia, bien valdría la pena hacer el esfuerzo pues nada en esta vida se compara a lo que nos esperaría en el infierno.
2-Salir del estado de pecado.- Para salir del edo. de pecado es necesario reconocer humildemente nuestros errores, arrepéntirnos de ellos y reconciliarnos con Dios lo más antes posible mediante la confesión, pues nadie sabe ni el día ni la hora, mañana pudiéra ser muy tarde (Mat 25:13).
3-Huir de las ocasiones de pecado.- Quien no huye del peligro en él pérece. No basta solo con reconocer nuestras faltas y confésarlas, tenemos que hacer el firme propósito de no volver a pecar. Hay que alejárnos de todo aquello que nos lleve a caer de nuevo en el pecado, especialmente en las aréas donde somos más debiles. Un buen Cristiano lo soporta todo y por duras que sean las tentaciones en esta vida, pensemos que no hay sacrificio alguno que se compare a poder librarnos de tan terrible súplicio.
4-Vivir una vida verdaderamente Cristiana.-Sabemos que el renunciar al pecado no es siempre fácil, por eso hay alguien que esta siempre dispuesto a ayudarnos en esta dificíl tarea y nunca nos desampára, ese es Dios. Mediante la Iglesia que es la continúadora de ejercer el ministerio de salvación de Cristo, recibimos los medios necesarios para alcanzar la salvación. Debemos pues procurar recibir los sacramentos que son los medios que Dios nos dió para santificarnos, evangelizarnos y entregarnos a Dios fielmente en nuestras obras, para así aceptarlo completamente en nuestra vida siendo unos católicos activos y fervientes en la fé.
Hay tantas cosas que el Señor nos brinda para poder ser salvos, pero nunca lo sabremos si no empezamos con hacer un esfuerzo para conocérlas. Espéro que la lectura de esta enseñanza te haga reflexionar un poco sobre el curso que tu vida tiene ahora para la eternidad y que con la intercesión de María Santisíma podamos juntos escapar de este mal.
Oración
Dios todo poderoso y eterno, que has reconciliado al mundo contigo mediante la muerte y resurección de tu hijo y lo has liberado así de la perdición eterna, concédenos aceptar tu voluntad en nuestras vidas por dura que esta séa y dános la fuerza para que de la misma manera que tu hijo, sepamos como él, renunciar a nosotros mismos para la salvación de las almas. Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro señor, amén.
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