Header
Página menú
¿Existirá Dios?
Dios escucha...
El Cielo
¿Iglesia,cuál?
Los Sacramentos
La Confesión
"Pan de Vida"
La Tradición
El Rosario
El Perdón
El Purgatorio
El Infierno
Volver al Menú
Bienvenidos a nuestra lista de "Enseñanzas Católicas"
El Cielo

Image

"EL CIELO"

 

Es de vital importancia para nosotros el tener una idea clara y conscisa de lo que es el Cielo, ¿Por qué? Porque el Cielo es el premio que Dios a prometido a todos los que cumplan con su voluntad en esta vida. Si alguién llegará de repente ofreciendónos una gran fortuna por cuidar una noche de un enfermo, ¿con cuánto afán cuidaríamos de él sabiéndo lo que nos espera al amanecer del día siguiente?... Pues así más o menós es la razón por la cual debemos saber que nos espera si cumplimos con la voluntad de Dios.

Antes de hablar de las cosas malas que sucederán si no queremos hacer la voluntad de Dios, es preferible mirar las cosas buenas que nos esperan si la hacemos. Por ejemplo: A nadie le gustaría que se le pidiéra hacer algo a base de insultos, regaños y amenazas, más bien nos gustaría que se nos animará a realizar aquéllo a base de motivaciones, recompensas halágadoras, lindos benéficios a recibir, etc. Es por eso que en este tema tratáremos de mostrar cuál hermoso es eso que motiva al hombre a seguir a Dios y lo que podemos estar seguros que él dará a las personas que obremos de acuerdo a su voluntad.

El Cielo no es como lo imágina el hombre...

Cuando se nos habla del Cielo, la mayoría de gente piensa en él como un lugar paradisíaco lleno de verdes praderas, hermosos lagos, primaveras eternas, sombras frescas, charlas agradables, comidas suculentas, lindos paisajes etc. pero todo esto es un gran error. Imáginese pues como sería si esto fuera verdad, sería como querer igualar la felicidad y los placeres celestiales eternos  e infinítos a los nuestros que son limitados y terrestres. El gozo y la felicidad más linda de este mundo no pueden compararse nunca con el gozo del Cielo, sería algo como querer vasear toda el agua de un río dentro de un vaso de vidrio...¡No hay comparación!

Además piense usted, si el Cielo fuera de esa forma ¿Qué de especial y diferente tendría el gozo que se vive allá al de aquí? Por ejemplo para un hombre multimillonario y pecador que puede disfrutar en esta vida de todas esas cosas ya dichas anteriormente, ¿qué de atractivo tendría para él ir al Cielo, pues si todo eso que se dice que hay allá él lo ha vivído aquí? Nada de especial tendría para él ir al Cielo y no habría nada que lo motivará a vivir una conversión aquí para poder ir allá. Además ningúna de las cosas que goza el hombre en este mundo puede satisfacerlo plena y eternamente, pues hay en el hombre un deseo por lo infínito que el mismo Dios puso en nosotros y que solo puede ser llenado por él.

Entónces, ¿En qué consistirá nuestra felicidad en el Cielo?

En nuestra naturaleza humana podemos gozar de Dios y sus perfecciones divinas atráves de los sentidos, podemos llegar a experimentarlo, a sentirlo y amarlo, pero por más que lo gocemos así nunca llegamos a dejar de verlo sin sombras, oséa no de una manera total y completa; pues en esto es en lo que consistirá nuestra felicidad en el Cielo: en ver a Dios, amar a Dios y posser a Dios total y completamente.

1-Ver a Dios: La visión que tendremos de Dios en el Cielo, no será una visión material como la que tenemos ahora mediante nuestros ojos humanos los cuáles después de muertos ya no pueden ver nada, sino que será más bien una visión de tipo intelectual, un entendimiento completo de sus perfecciones divinas. Puede que esto sea un poco dificíl de imaginarse ahora, pero piensé que si Dios ha creado para nosotros una ley de óptica natural atráves de la retina de nuestros ojos, la cual nos permite ver a bastas extensiones y por medio de ella desarrollar otros sentidos(la imaginación, la memoria, el aprendizaje, sentimientos, etc.) yo no veo entónces que le impedirá a Dios crear una ley de óptica sobrenatural que proporcione nuestra inteligencia hasta el infínito. A este tipo de visión de Dios es a lo que se le llama la "Visión Beatífica."

2-Amar a Dios: Al tener nosotros una visión completa de lo que Dios es, sería imposible el no enamórarse de él. Por ejemplo: Cuando nosotros vemos que una persona hace cosas buenas y agradables por nosotros  ó en general, tendemos a sentir afecto ó agrado por esa persona, hasta el punto de llegar a amarle en ciertos casos. Pues imáginese entonces como no vamos a caer rendidos de amor por Dios al dárnos cuenta de todo lo que hace y lo que es, de saber y sentir ese gran amor suyo por su creación en general, al experimentar todo eso sería imposible el no amarlo.

3-Poseer a Dios: Será ser en el Cielo tan sabios como él, tan miséricordiosos como él, tan inteligentes como él, tan justos como él, tan buenos como él, tan santos como él, en fin, tan felices como lo es él. Sabemos que esto a veces resulta poco dificíl de entender por lo que tratáremos de explicarlo con un ejemplo:

Imaginemónos que hay un hombre que poseé un gran conocimiento para la cura de una terrible enfermedad que azota la humanidad, sus grandes lógros le han adquirido una enórme riqueza y muchos bienes materiales. Pero la verdadera felicidad de ese hombre no se encuentra en sus posesiones materiales, sino que gracias a sus conocimientos en la medicina puede evitar el sufrimiento del mundo entero a causa de esa terrible enfermedad, pues el ha visto las desgracias que ocurren cuando alguien se enferma. Su principal alegría radica en decir: ¡Cuántas vidas voy a salvar! ¡Cuántas personas se van a aliviar! ¡A cuánta gente haré feliz! !Cuántos tendrán una nueva esperanza hoy! eh ahí su verdadera felicidad. Pues bien, ahora imáginemos cual será la felicidad de un hijo suyo, el cuál puede gozar de todas las cosas que tiene su padre, de su gran mansión, de sus coches, de sus privilegios, de sus barcos, en fin de todas sus comódidades, pero que además de eso también es particípe de la gran felicidad de su padre al compartir el mismo conocimiento que él tiene en la cura de esa enfermedad y su mismo amor por ayudar a la gente enferma. ¡¿Y qué se compara entónces esa felicidad con la que traen solo los bienes materiales?!... Pues semejante a esta será nuestra felicidad al estar nosotros en el Cielo, seremos felices al poder vivir en la casa de Dios, pero seremos aún más felices por ser particípes de sus eternas perfecciones y designios (1Jn3:2-3).

Aunque cabe recalcar en esto, que aún por perfecta que sea nuestra alma humana y por maravillosamente que este transformada por su unión con Dios, jamás dejáremos de aprender de él y de conocerlo pues entre su naturaleza y la nuestra existirá siempre una enórme y gran diferencia, ya que Dios es infiníto y solo lo infiníto puede penetrar a fondo lo infiníto, solo Dios puede conocérse completa y totalmente así mismo.

Lo que Dios nos mostrará en el Cielo.

En el Cielo el Señor nos mostrará la total armonía de sus perfecciones, los más profundos y bastos secretos de su ciencia, su inmenso reino de la verdad, la sabiduría eterna de sus designios, la rectitud y perfección de sus actos. Tendremos la razón de todas las existencias hábidas y por haber y de todos los movimientos, desde lo más pequeño hasta lo inimaginable por el hombre, Dios nos hará ver lo que nunca ha sido, lo que nunca jamás será, pero lo que podría ser. Las extremidades del tiempo vendrán a unirse de un solo golpe bajo nuestros pies por lo cual podremos ver en un solo momento todos los acontecimientos de la historia, podremos contar en un solo moménto todos los espirítus y los cuerpos, los ángeles y los hombres, los mundos, las galaxias y los atómos, verémos todas las ideas en una sola idea, todas las realidades en una sola realidad; sin que séa posible claro esta, el explorar hasta el fondo el inmenso poder y naturaleza de Dios como se dijo anteriormente.

En una ocasión una viejecita analfabeta que venía del campo, fue llevada a una de las más grandes bibliotecas de los Estados Unidos. Había ahí miles y miles de libros y ella al sentirse impotente ante tanta lectura miró al cielo y dijo: ¡Señor y decir que todo esto que esta escrito en tantos libros lo sabremos cuando estemos allá contigo!... Hermano, ella tenía razón. La ciencia de los más grandes y sabios de este mundo no es más que una idea vaga y léjana comparada con la sabíduría que Dios nos dará en el Cielo, hasta el alma de un niño pequeño podrá tener muchisímo mayor bienaventuranza que ninguno de ellos, ya lo dijo Jesús en Mat 11:11 "Yo se lo digo: de entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno más grande que Juan Bautista, y sin embargo el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él"

Y por si fuéra poco tendremos la mayor y mejor de las dichas: el poder tener a Dios con nosotros cara a cara, admirarlo ya sin velos, ni sombras sino tal y como él es, ¡imáginese! Si basta con ver las maravillas y bellezas de este mundo para dejárnos atónitos y maravillados, o los fenómenos que ocurren en la naturaleza la cual toda es obra de Dios, ¡¿Qué será el poder estar ante su universal y radiante ejemplar?! El creador de todo lo que nos impresiona e impacta, que nos maravilla y nos sorprende... ¡No hay ni habrá cosa alguna que se pueda comparar con esto! Seremos semejantes a los ángeles, los cuáles pueden ser contempladores de la belleza eterna que se muestra sin velos a su inteligencia extasiada (Mar 12:25).

Recordemos el caso de Sto. Tomás de Aquino, cuando en una ocasión mientras trabajaba en unos escritos sobre lo que es Dios, tuvo una visión que lo dejó extasiado. Sus colaboradores preocupados trataban de hacerlo volver en sí más todo lo que él decía era: Paja, todo lo que he estado escribiendo no es más que paja.- Ellos pensaban que eso se debía tal vez al exceso de trabajo que había estado teniendo al realizar ese proyecto, pero lo que realmente el quería decir era que todo lo que él había con mucho empeño escrito sobre Dios no era nisiquiéra algo cercano a la realidad, puesto que durante esa visión Dios alzó un poco el velo que lo cubre de nuestra visión terrestre dejándolo así ver un poco más allá su omnipotente ser, y eso fue suficiente para turbar y cambiar para siempre la idea de Dios a  SantoTomás....

Diferentes modos de gozar de Dios(Grados de Gloria) en el Cielo.

Sabemos que Dios nos ama a todos y cada uno de nosotros sin distinción, pero también sabemos que él es eternamente justo y su justicia prevalecéra por siempre. La justicia ante todo exige a dar a cada cual según sus obras. En Mt 16:27 Jesús nos dice que a su regreso triunfal dará a cada uno según su condúcta, de esta manera sabemos que después de su santo juicio, nuestras obras determinarán que posición mereditoria en la casa de su Padre debemos ocupar, en la cual hay una multitud de moradas(Jn 14:2). Esto no contradice la parabóla dicha por Jesús acerca de que dará la misma paga para todos sus trabajadores en Mt 20:1-15. En efécto, la paga será la misma (el Cielo) pero será distinta en cuanto a su magnitud. ¿Más qué importa eso desde el momento que tendremos nuestra plenitud? Ningúna parte del cuerpo le reclama a la otra por ser más pequeña ó más grande o por utilizarse más una que otra, todas unidas son importantes e indispensables, así todos nosotros en el Cielo formarémos uno solo sin importarnos cual sea la magnitud de nuestra gloria a la de los demás.

¿Nos reconocéremos en el Cielo?

Nuestros corazónes heridos por las crueles separaciones que hay en esta vida nos hacen cuestionarnos si nos reconocéremos en el Cielo. Para esto no fue necesario esperar a que los santos doctores de nuestra fé nos tuviéran que dar una respuesta como consuélo, basta con mirar las palabras de Jesús en Jn 17:23-24 cuando él asegura que "estaremos consumados en la unidad" 

Efectivamente, todos nos reconocéremos en el Cielo, todo mundo se conocerá, desde el primero hasta el último de la historia. Bajo la misma luz de gloria todos los espirítus bienaventurados se verán, se penetrarán. Los sentimientos que Dios ha podido bendecir en este mundo, transformados y fíjados por su santo amor nos acercarán a aquéllos que hemos amado más.

¿No turbará nuestra felicidad en el Cielo, la suerte de las personas que amamos y que se condenarón?

Nada vendrá a turbar esta pacifíca y dulce intímidad con el Señor, ni aún el recuerdo de los ausentes eternos que amamos en esta tierra y que por voluntad y decisión propia adquirierón la condenación(veáse tema El Infierno), ya que su gran amor llenará hasta el extremo cada hueco de nuestra alma causado por el dolor no dejando espacio ya en nosotros para ningún tipo de sufrimientos, ya lo dice la escritura: "él enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado"(Apoc21:4)

Image

"Recuerden la Escritura: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni por mente humana han pasado las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman"(1Cor 2:9).

 

 

 

 

 

Footer

this site  zoomshare  the web